viernes, 17 de octubre de 2014

FELIZ OCTUBRE, FELIZ 17



Estamos en octubre,
hay que vivirlo a pleno
ya el 15 festejamos
el cumple de Moreno.
 
Y hoy en el 17,
toda nuestra Lealtad
allá en el alto cielo
testimonia el Arsat
 
Con Cristina en la Rosada
aquí, en nuestro corazón,
siguen viviendo inmortales
Néstor, Evita y Perón


martes, 16 de septiembre de 2014

LA FUGA

Los ruidos agonizaron lentamente, lanzaron sus últimos estertores y, por fin, expiraron.

Prestó atención. Sus oídos pronto se convencieron de lo inútil de ese esfuerzo. Ya no había nada para escuchar.
¡Por fin el silencio!

Para él, ese silencio era una coraza que lo protegía de la angustia de oír, que le permitía engañarse a sí mismo; convencerse, aunque sabía que no era así, de que no existía nada. Nada más que él y su encierro, lleno de oscuridad. Una oscuridad que nunca lo abandonaba, que cada vez se hacía más insoportable.
       
La oscuridad era su peor castigo; peor, aún, que su encierro, que su soledad. La oscuridad le negaba sistemáticamente lo que el ruido le prometía.

Por eso amaba el silencio; al menos no prometía nada. Entonces se sentía tranquilo, resignado a ese aislamiento, a ese encierro al que lo habían destinado.

¿Cuánto hacía que estaba en esa situación? No tenía idea. ¿Cómo saberlo, si su celda no tenía ventanas, si para él siempre era de noche? ¿Cómo, si ni siquiera podía ver el rostro de sus carceleros?

Lo habían privado de todo contacto con el mundo. Solamente los sonidos que se filtraban a través de las paredes de su encierro, le decían que ese mundo existía.

Pero nada más que eso: ruidos, sonidos inconexos, que él trataba de transformar en imágenes. Pero no podía, porque para conseguirlo necesitaba un elemento, un punto de referencia que él no tenía: la luz.

Se revolvió en su estrecha prisión. Buscó en su mente otro punto de apoyo. Debía haber alguno… ¿Cuál…? A menos que…

Si. Era posible que cada uno de esos largos períodos de silencio significaran el fin de un día.

Claro: ese silencio debía producirse porque todos dejaban de moverse, de hablar, de golpear objetos.

Seguramente cada lapso de silencio correspondía a una noche, marcaba el pasaje de un día al siguiente. Entonces… hacía mucho tiempo que estaba encerrado… semanas… meses…

¿Por qué?- se dijo. ¿Por qué lo habían metido allí? ¿En nombre de qué? ¿Orden? ¿Justicia? No lo creía. Esas eran palabras que en aquella oscuridad eran sólo sombras que se desvanecían por falta de luz, de representación. El egoísmo de los hombres era la única causa de su cautiverio.

Seguramente, ellos querían que se les pareciera; que aceptara por fin sus pautas de conducta, sus costumbres, que creyera en el mismo Dios, que hablase el mismo idioma.

Querían convertirlo en otro hombre. Por eso, y solo por eso, lo habían privado de la luz, del aire, de la libertad.

Decidió que no podía esperar que algún día lo liberaran. Debía fugarse, debía salir por sus propios medios de esa celda que se le hacía más insoportable, mas asfixiante,  a cada instante.

        Aguzó el oído buscando sonidos que le sirvieran de referencia. No escuchó nada. El silencio era total. Era evidente que todos descansaban.

Era el momento indicado. Si lo intentaba ahora, podía tomarlos desprevenidos. Una vez en libertad, no podrían volver a encerrarlo jamás en esa oscura celda. Deberían aceptarlo entre ellos.

-Ahora o nunca- se dijo. Y se lanzó de cabeza contra la puerta. Después, ya afuera, ebrio de luz, de color, de libertad, lloró.

Tras nueve meses de encierro, se sentía, por fin otro hombre.

Gerardo Eloy Abbruzzese
16/09/2014

miércoles, 30 de abril de 2014

Hasta siempre Dany



“Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío,
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo”.

Querido Daniel:

¡Cuánto me cuesta escribir estas líneas!
Son las cosas que uno no quisiera escribir jamás.
Duelen.
Mucho.

Y el poeta de la canción tiene razón:
Ese espacio no lo puede llenar la llegada de otro amigo.

Y hay una razón muy clara para que eso ocurra:
Porque ¡NO QUEDA NINGÚN ESPACIO VACÍO!

Todos los rincones de mi mente y de mi espíritu que supieron de tu compañerismo, de tu riqueza humana, de tu permanente compromiso, siguen ocupados.

Allí, en cada rinconcito quedan, y quedarán siempre, los “ida y vuelta” que hemos tenido la fortuna de compartir.

De “La necedad…” a “El Fierro…” y de “El Fierro” a “La Necedad… hemos tenido un diálogo permanente y maravilloso, que no pueden borrar ni tu partida ni todo el tiempo de la vida.

Solo me queda decirte Gracias.
Gracias por toda la calidez humana, la honestidad intelectual, y el enorme afecto que siempre supiste transmitir, aún en los momentos más difíciles.

Allí, donde estés llegando, seguramente serás recibido por los abrazos que te brindarán tantos compañeros que se te adelantaron.

Por acá, seguiremos repasando tu permanente mensaje y tu foto de auténtico compañero que supo entregarlo todo.

¡Hasta siempre Daniel!

jueves, 8 de agosto de 2013

¡Seguís sin entender, Mordisquito!



Bueno, Mordisquito, otra vez me obligás a salir de mi silencio.
¡Seguís sin entender!

Y yo no puedo permanecer callado, frente a tu comportamiento tragicómico.

Porque lo que venís diciendo y haciendo es, realmente, tragicómico.
¿Cuántas veces te lo tengo que repetir?
Yo no inventé a los Kirchner.

Hace un par de años te lo dije. Hoy me obligas a repetirlo.
Yo no inventé a ese flaco gigantesco que, en Mar del Plata, le dijo NO AL ALCA, No al Imperio.
Ese que nos hermanó de verdad con otros pueblos que hasta entonces, como el nuestro, habían sido el “patio trasero” de los EEUU.
El que bajó el cuadro de Videla.
El que hizo realidad esto de Memoria, Verdad y Justicia.

Y tampoco inventé a esa mujer enorme, corajuda, que se enfrentó a la adversidad de perder a su compañero de vida y de lucha en plena batalla.
Que tuvo que ponerse al hombro todo su dolor y seguir conduciendo este barco que se llama Argentina, en medio del furibundo temporal económico que azota las aguas del mundo en estos días.

¿Te acordás?
Ya te lo expliqué, allá por agosto del 2011, en vísperas de las elecciones nacionales de ese año.
Te recordé que, así como el inmortal Discepolín te repetía que él “no había inventado a Perón y a Evita”, yo no había inventado a Néstor y a Cristina.

Y es verdad. Yo no los inventé.

Vinieron del Sur, de ese sur que solo existía para que algún gringo con plata criara ovejitas cuya lana exportaba con buenas ganancias.
Ganancias que, por supuesto, dejaba en el exterior.

El cuentito era que acá no había seguridad jurídica.
En realidad lo que había acá era la obligación de pagar impuestos.
Esos impuestos que a vos tampoco te gusta pagar.
¿No es así, Mordisquito?
Por eso andas todo el tiempo tratando de comprar algún dólar para enviarlo “afuera”, a eso que llaman “paraísos fiscales”, que no son más que cuevas donde se refugia toda la “plata negra” que circula por el mundo.

Si, porque en eso no sos nada original.
Evasores de impuestos hay en todo el planeta. Pero lo tuyo, te lo repito, es tragicómico.

Me das pena, Mordisquito.
Te veo sufrir y enfurecerte por algunas situaciones que deberían alegrarte.

Te pones loco cuando la “muchacha” que limpia y ordena tu casa, sin que vos le efectúes aportes previsionales, llega una mañana cualquiera y le dice a tu mujer: “Sabe, señora, mi marido compró un plasma como el suyo. ¡Qué bien se ve! ¡Es hermoso!”

Y te preguntás cómo puede ser que esa “mujer” pueda comprarse un plasma como el tuyo.
No te interesa que esa mujer, después de trabajar en tu casa 6 horas, sale corriendo a trabajar otras 4 horas en otra.
Y así de lunes a sábado.

Tampoco considerás que el marido de esa mujer es peón de taxi y se pasa 14 horas por día atrás del volante para pagar el alquiler del coche y llevar un peso a su casa.
Sólo te preocupa que “esa gente” se llegue a comprar un plasma como el tuyo.
¿Dónde queda, entonces, tu nivel de “clase media”, si gente como esa puede disfrutar de las mismas cosas que vos?
¡Si la “gallina de abajo” se puede subir a tu palito!

El otro día, Mordisquito, comentaste molesto, que el “portero” del edificio donde vivís ganaba más que un amigo tuyo que es gerente en una sucursal de un conocido hipermercado.
Y te pusiste blanco cuando un vecino, con una sonrisa irónica, te preguntó: “¿Por qué no le decís a tu amigo que renuncie en el hipermercado y se consiga una portería?”
Te pareció un chiste de mal gusto.

Pero, claro, lo que no es un chiste es la cantidad de horas extras que hace el “portero”, ¿o se llama “encargado”?, del edificio donde vivís, para ganar lo que gana.

No Mordisquito, no aprendiste nada.
Seguís siendo el mismo al que le hablaba el genial Discepolín hace más de 50 años.

Yo, como un humilde homenaje al gran narigón creador de “Cambalache”, te lo advertí hace dos añitos:
El Pueblo trata de defenderse de bichos malos como vos y los tuyos.
Y cada tanto acierta.

Ese Pueblo, allá por “el 45” inventó a Perón y Evita.
Más de 50 años después trajo a Néstor y Cristina.

No podes comprenderlo ¿verdad?

Las próximas PASO te complican la vida, aún más.
Hoy estás desorientado como Adán en el día de la madre.

¿No es así, Mordisquito?
Mirás la tele todo el día buscando una solución para lo que vos consideras que es un problema.
¿Cómo hacés para descubrir a quién tenés que votar en estas elecciones “primarias”?

¿No te preocupa ver que nadie te muestra un plan legislativo a desarrollar, o una propuesta política?

Mirás y mirás las montaña de publicidades y sólo ves avisos que parecen querer venderte crema para el pelo de tu mujer o alguna bebida para las reuniones con tus amigotes.

De proyectos políticos….hummm…nada.
Solo “parar al Gobierno”

Y vos, Mordisquito… ¿te preguntaste para qué lo quieren parar?

Te voy a ayudar Mordisquito.
Te voy a conseguir un espejo retrovisor.

¿Para qué? ¿Ya tenés uno en tu auto?
Estoy seguro que sí.

Pero...en tu conciencia… ¿tenés uno?
Te aseguro que es importante, casi fundamental.

Ese espejito te permitiría ver a tu viejo trabajando 10 o 12 horas por día en un taller, arreglando automóviles de otro, a tu madre cosiendo y planchando ropa ajena que le traía una mujer que venía día por medio en un coche muy bonito, y que alguna vez te regalaba un caramelo.

Bueno, Mordisquito…no sé si te gusta volver a ver aquel paisaje familiar.
¡Como laburaban tus viejos!
Y tu padre, apenas llegó a jubilarse.
Y tu mamá… ¡ni pensar!

Pero ellos, con aquel esfuerzo, pudieron mandarte a estudiar a vos y a tu hermana.

Vos terminaste Ciencias Económicas y hoy sos un profesional con buena clientela.
Tu hermana abandonó medicina, pero se caso con un pibe que conoció en la “facu” y que hoy es un buen cirujano plástico.
Trabajo le sobra, gana bien, y tu hermana veranea en Punta.

Claro, no querés mirar el espejito.
Ver a tus viejos en aquellos tiempos no es grato ¿verdad Mordisquito?

Pero si pudieras mirar hacia atrás mas seguido, podrías recordar “de donde venís”.
Y eso te permitiría comprender “cómo llegaste hasta aquí y por qué”.

Entonces comprenderías por qué el Pueblo, “esa gente” como decís vos, vota como vota.

Yo ya traté de explicártelo, Mordisquito: ese Pueblo vota en defensa propia.

Si. En defensa propia, para protegerse de tipos como vos, Mordisquito.
Y de malos gobiernos como aquellos.

Por eso te lo repito una vez más:
Fueron muchos años en los que el Pueblo trató de dar vuelta la taba.

Hoy lo ha logrado.
¡Y no quiere renunciar a lo que alcanzó!

Vota para profundizar este proyecto político inclusivo.
Vota para profundizar la creación de puestos de trabajo de calidad.
Vota para seguir mejorando la educación
Vota para profundizar la justicia.
Vota para profundizar la dignidad que ha logrado.
Es bastante.

Los Kirchner son tuyos
Vos los trajiste.

Cristina también es tuya.
¡Inteligente y mujer! ¿Es mucho para vos?

Yo te dejo.
Como diría Discepolín, a mí lo único que me resta es decirte: Gracias.

Gracias por Néstor
Gracias por Cristina.
Gracias por este Pueblo que defiende sus derechos.

¡Esta vez tampoco me la podés contar más Mordisquito!
Hasta otra vez.
Si, hasta otra vez.

Gerardo Abbruzzese
Agosto 2013.

Para quién tenga ganas de más: 


Y como frutilla del postre, un video!

EL DOMINGO EL PINGÜINO PIO VOTA FPV!!







viernes, 26 de julio de 2013

26 de julio: Una fecha que une a los Pueblos



La historia es inflexible.

Avanza; instala en la memoria emocionada de los Pueblos a quienes comprometen sus vidas en el destino de sus semejantes. Sumerge en el olvido a otros que eluden sus responsabilidades históricas o se oponen a la voluntad de los Pueblos.

En algunos casos excepcionales, la Historia elige hacer coincidir sucesos relevantes en la vida de esos Pueblos.

El 26 de julio de 1952, los grupos reaccionarios que habían pintado las paredes del Barrio Norte de Buenos Aires, con aquel siniestro “viva el cáncer” vieron satisfechos sus asesinos sentimientos.
Eva Perón, “Evita” como ella mismo se había bautizado al convertirse en la “abanderada de los humildes”, abandonaba este mundo dejando un Pueblo desconsolado que desfiló ante su féretro durante largos días.

Un año después, el 26 de julio de 1953, un grupo de 135 jóvenes cubanos, liderados por Fidel Castro asaltaba el Cuartel del Moncada. El intento se frustró por la inesperada y casual aparición de una patrulla que frustró el factor sorpresa que era fundamental para el proyecto de rebelión de aquellos jóvenes patriotas. 

En Cuba continuó gobernando la dictadura de Fulgencio Batista, que había convertido a la isla en algo parecido a un “garito-prostíbulo” para placer de algunos norteamericanos de La Florida.

En el juicio al que fue sometido, el joven Fidel Castro manifestó en su alegato defensivo: “La historia me absolverá”.
Y así fue. Aquella consigna de “Libertad o muerte”, que enarbolaban los revolucionarios, se concretaría seis años más tarde, el 1° de enero de 1959, con el desembarco del Granma y la victoria de los revolucionarios en los combates de Sierra Maestra.

Una vez más la Historia unió a los iguales.
Y se hizo realidad aquella sentencia de Evita: “El peronismo será revolucionario o no será nada”

Uno de los homenajes más sentidos a la memoria y a la lucha de Eva Perón nació del sentimiento que su vida y su muerte despertó en una mujer que no había sido simpatizante de aquel peronismo. Pero que supo transmitir como nadie toda la emoción y el sentimiento que aún sigue despertando la figura de Evita.
Esa mujer se llamó María Elena Walsh. Falleció un 10 de enero de 2011.
Plasmó con un sentimiento conmovedor, toda la admiración y el respeto que despertó en ella la figura de Evita.

Omar Cerasuolo le puso toda la emoción de su voz.
Y ese homenaje se constituye en un verdadero himno de lucha.




¡Qué importa donde estaba yo! se pregunta María Elena Walsh
¡Qué importa si nosotros estábamos allí!
¡Qué importa si estaban nuestros abuelos o nuestros padres!

Importa que muchos de ellos, nuestros abuelos y nuestros padres, en aquel tiempo pudieron comprar su primera casa, enviar sus hijos a estudiar.
Importa que, con su ayuda, aprendieron a organizarse para luchar por sus derechos, aprendieron a compartir el esfuerzo con otros compañeros de ruta.

Importa que nosotros aprendimos de nuestros padres y nuestros abuelos que Esa Mujer, llamada Evita, les había enseñado a defender su dignidad

¡Por eso lloraron cuando partió!

Los Pueblos que recuerdan su historia, comprenden mejor su presente y construyen el futuro con convicción 

¡Por eso Evita vuelve, año tras año, cada 7 de mayo!

Y cada 26 de julio su nombre vuelve a ondear como bandera de nuestro Pueblo, que todos los días día trabaja para construir una sociedad Justa, Libre y Soberana.

Y Evita sigue siendo la bandera de lucha de nuestro Pueblo

¡Hasta la Victoria, compañera Evita!


GERARDO ELOY ABBRUZZESE

26/07/2013

viernes, 19 de julio de 2013

Presencias



Están.
Son ellos,
no hay ninguna duda;
aunque no los vea,
aunque no los oiga,
aunque camine solo entre la gente,
ellos están.

En ese disco de jazz que escuchamos cien veces,
en la película aquella
que vimos en estreno
y que nos hizo discutir hasta el amanecer.

O la otra
que nos dejó pensando, silenciosos,
pero más unidos que nunca,
haciéndonos las mismas preguntas.

Son ellos.
Están,
no hay ninguna duda,
en los mediodías de verano
tendidos en la playa,
discutiendo de fútbol y bikinis,

en las noches interminables de billar
o de Bowling,
en el comentario de algún libro,
en los interrogantes de siempre,
(hombre…vida…amor…)

en las anécdotas y la mala sangre
de la oficina,
cuando intercambiamos bronca y carcajadas.

No hay ninguna duda,
están,
son ellos,
en el levante de aquella noche saliendo del boliche
(la petisa para vos, la flaca para mí),

en ese concierto al que no pudimos ir
porque no alcanzaba la plata,
en la rabia compartida frente a las injusticias,
en la confidencia apurada, impaciente…
(¿sabés?...enganche una piba…).

Están,
no hay ninguna duda,
son ellos,

en los proyectos de un trabajo nuevo,
en la preocupación de un examen difícil,
en la broma,
en la cargada,
en la lectura interesada de cuanta cosa escribo
(esto es mejor…me gustaba más el otro…).

No hay ninguna duda,
son ellos,
están,
en estas ganas de vivir, de luchar,
en este no sentirme nunca totalmente solo,
en la esperanza de algo mejor para todos,

en estas ganas de decirles: Gracias,
cada vez que los veo.

No hay ninguna duda.
Están,
son ellos.
Mis amigos.


Gerardo Eloy Abbruzzese
Escrito "allá por los 70",
publicado el 19-07-2013.